Si me amáis, guardad mis mandamientos.
El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.
Le dijo Judas ( no el Iscariote): Señor, ¿ cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?
Respondió Jesús, y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.
Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.