Lectura 25

Santificación

Santificación y Consagración santidad entrega total humildad espíritu santo obediencia
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Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros;

Y ninguna diferencia hizo entro nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.

A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de  Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.

No apaguéis al Espíritu.

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.

Lectura responsiva
Juan 17:17, 19; Hechos 15:8, 9; Gálatas 2:20; Efesios 4:7, 11-13;
1 Pedro 1:15; 16; 1 Tesalonicenses 5:18, 19, 23, 24