A ti, oh Jehová, levantaré mi alma.
Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos.
Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido; serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas.
Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día.
Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetuas.
Por amor de su nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado, que es grande.
¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger.
Gozará él de bienestar, y su descendencia heredará la tierra.
La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto.